La simetría facial se refiere al grado de similitud entre ambos lados del rostro y constituye un factor crucial en nuestra percepción de la belleza y el atractivo.
Además, sirve como un indicador fiable del envejecimiento cognitivo.
Los cambios progresivos que se producen a lo largo de la vida en los tejidos blandos de la cara dan lugar a una asimetría facial más pronunciada en las personas mayores.
Las transformaciones simétricas en los rostros envejecidos suelen realzar su atractivo. La simetría, principio fundamental de la naturaleza y el diseño, se expresa mediante una distribución equilibrada y la armonía.